La Economía Naranja, una oportunidad para los países en desarrollo

Es poco lo que se ha explorado en el mundo de las artes y la cultura como elementos de crecimiento económico en los países en vía de desarrollo. En el 2013, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dio a conocer una propuesta que incentivaría la apropiación de la propiedad intelectual y las expresiones creativas, como aporte económico para los países latinoamericanos: La Economía Naranja.

Esta economía se basa en permitir que la creatividad, la cultura y las ideas se transformen en bienes y servicios que tengan un valor asociado por su contenido de propiedad intelectual, demostrando que la inversión y visibilización del talento humano tienen más capacidad de crecimiento que aquella que se ha establecido, por ejemplo, a la explotación de petróleo.

Dicho esto, hemos hablado con el CEO de LinkTic y co-fundador de Mi Águila, Fernán Ocampo, quien ha tenido cercanía con el tema y nos aportará, desde su experiencia, qué es y cómo se pone en escena la Economía Naranja.

¿Desde cuándo y por qué empezaste a familiarizarte con la Economía Naranja?

La economía naranja es un concepto que saca el BID en el 2013 y lo que busca es dar nuevas posibilidades económicas para los países emergentes, en este caso los latinoamericanos. Lo que plantea es analizar qué conocimientos internos tenemos y cómo podemos explotarlos a través de expresiones culturales. Hay muchas cosas que nosotros no vemos, que tenemos al lado y que la gente puede llegar a pagar mucho por ello, y una de esas es la cultura. Así que explorar nuevas formas de enseñarle al mundo lo que producimos internamente desde una perspectiva cultural y creativa, es lo que para mí busca la economía naranja.

¿Enseñas, a tus amigos y trabajadores, la importancia económica que produce la cultura y la creatividad? ¿Cómo lo haces?

Uno debe trabajar por sueños y no por plata, como lo dice Arturo Calle. Por ello siempre hablo sobre la importancia de llevar a la mesa esos sueños que en cualquier momento, se pueden convertir en una idea novedosa que aportará en un futuro a la sociedad.

En lo empresarial, uno se encarga de dar las herramientas para que las personas se sientan a gusto, tranquilas en su lugar de trabajo para que su creatividad fluya naturalmente y que no sea impuesta. Por ejemplo, yo permito que mi equipo de trabajo proponga cosas permanentemente, que aporten lo que quieran y vean necesario en nuestros proyectos. De esta manera, fortalezco la productividad y proactividad de mi equipo para que se sientan cómodos en un ambiente laboral donde las ideas de todos aportan para el crecimiento en conjunto.

¿Cómo se práctica esto de la Economía Naranja en tu empresa, en LinkTic?

Linktic es cien por ciento ideas. No son máquinas las que trabajan, son personas las que están detrás de nuestros proyectos. Como lo dije, yo les doy la oportunidad de que actúen, participen y hagan, y me sorprende que muchas veces sean ellos los que tienen la iniciativa para innovar. Antes de formalizar un proyecto con los clientes, busco el espacio para hablar con mi equipo para saber qué entienden, qué ideas salen y terminamos juntos planeando cómo, todo eso que nació en una charla cotidiana, se puede anexar a la propuesta inicial y cómo lo vamos a presentar al cliente.

¿Crees que para implantar el modelo de Economía Naranja, se necesita un incentivo para promover la creatividad?

Desafortunadamente para implementar y fortalecer un modelo económico como el de la Economía Naranja, es necesario un incentivo aunque no debería ser así. A veces las personas necesitan una motivación para generar cosas diferentes, para que aporten esa milla extra, milla en la que está el éxito de las personas. Quizás si se fortalece el área de creatividad con un modelo de incentivos más claros para que los empleados se animen a participar, la economía naranja sería un éxito en las empresas mundiales.

¿Qué sector de la cultura te interesaría explorar para contribuir a la visibilización de la Economía Naranja?

La música sin duda alguna. Yo creo que la música es la mejor forma en la que nosotros podemos expresarnos y esto hay que llevarlo a otros países. Debemos darle la oportunidad a la cantidad de diversidad musical que hay en Colombia de que sea conocida y no cerrarle la puerta al mundo de conocer ritmos diferentes al del vallenato, la salsa y la cumbia. Volver nuestra música algo más evolucionado, tomarla y anexarle algo diferente para potencializarla, quizás creando ritmos donde se muestre nuestra cultura musical sin afectar sus raíces, es el plus que podríamos agregarle a la música para crecer con ella en este modelo económico.

¿Crees que el país crecería económicamente si se llegara a prestar más atención al talento humano, la creatividad y las expresiones culturales y artísticas?

Yo no creo, sé que es la única manera de poder crecer un país como el nuestro. Colombia tiene una biodiversidad enorme y nosotros no hemos explotado lo que tenemos internamente al mundo. Pocas son las personas que lo han hecho, como Leonor Espinosa y Silvia Tcherassi, que han llevado al mundo la cultura colombiana a través de productos atractivos para el público del exterior.

Debemos transportar y masificar la cultura colombiana desde cada una de sus regiones, enseñar el turismo, la música, las artes. Colombia está llena de riqueza material e inmaterial, y a esta última debemos explotarla de la mejor manera para recibir ingresos, mejorar la calidad de vida y valorar más lo que significa ‘cultura colombiana’

La economía naranja es una puesta bastante atractiva para aquellos, que como Fernán Ocampo, consideran el talento humano, la creatividad y la cultura, factores importantes para el crecimiento social y económico de países como Colombia que pueden ver en la diversidad cultural una opción para salir de la clasificación: sub desarrollados.

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